Contacto, libertad y conexión

Es increíble lo mucho que aprendemos con los caballos…

El arte ecuestre no es para nada fácil.  Cuando montas bicicleta, debes estar en forma, tener una buena posición, tener una buena bici, entrenar, practicar, hidratarte y disfrutar.  ¿Te acompañan tus emociones en el viaje? Claro que sí, están contigo siempre y quizá con la adrenalina, se disipan algunas y se intensifican otras.

Cuando montas un caballo, como es un ser vivo,  es otra historia. Lo primero con lo que cuentas es con tus emociones, dependiendo de cómo te sientas, de tu estado de ánimo, de tu intención, así será parte del resultado.  ¿Porqué parte? Porque la otra parte la tiene el caballo, él también tiene emociones, puede haber amanecido cansado, adolorido, triste, frustrado, con el cuello rígido, o simplemente sin ganas de ver a nadie; además de que reaccionará a tu estado de ánimo, emociones e intenciones, más que a tus palabras o a lo que tu mente separada de tu cuerpo y corazón quiere pedirle.

A continuación, cuando montas, debes llevar una buena postura, piernas largas, talones abajo,  espalda recta, hombros atrás, las manos en su lugar,  la rienda externa sostenida (suave) y la rienda interna para invitar al caballo a colaborar contigo (suave) – con contacto ambas – a la misma vez que respiras, que ves la dirección hacia donde vas, haces figuras geométricas perfectas, mantienes tu rectitud  y la del caballo, mantienes la velocidad adecuada y… CON UNA SONRISA! Para los que no montan o como yo iniciamos tarde en nuestras vidas en este arte, parece un laberinto con múltiples opciones.  Y la mente quiere estar en todo, hay tanto que pensar… y algunas partes de nuestro cuerpo que tienen vida propia, rodillas que se suben, manos que se endurecen y se suben,  hombros que se tensan, en fin…

¿Qué debemos hacer?

  1. Ponernos un reto a la vez.  Cuando éste ya esté perfeccionado, es decir que ya es parte de nuestro conocimiento tácito, entonces pasamos al siguiente.
  2. Visualizar ese reto cumplido antes de cada práctica.
  3. Hacer un análisis de nuestro cuerpo para saber ¿Cómo nos sentimos? ¿Cómo está nuestro cuerpo?
  4. Tratar de empatizar con el caballo para saber ¿cómo se siente?
  5. Respirar
  6. Libertad… sí, debes sentir libertad y dar al caballo también libertad de movimiento y de reacción
  7. Trabajar – Respirar
  8. Respirar – Tener conexión y comunicación constante para poder trabajar en armonía
  9. Disfrutar
  10. Felicitarnos por el trabajo realizado y felicitar a nuestro compañero
  11. Caminar un poco y terminar con un masaje y estiramiento para ambos

¿En qué se parece esto a la vida diaria? ¿Cómo utilizarías estos once pasos en el día a día? ¿con tu familia? ¿en tu vida profesional? ¿con tu pareja?

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